Avisos prohibidos: provocación pura

Una monja embarazada, dos sacerdotes gays -uno blanco y otro negro- en el instante previo al beso y Jesús ofreciendo helado en la última cena.

¿Cuánto puede durar una campaña así sin ser prohibida? 10 minutos. El mismo tiempo que le lleva convertirse en un éxito en internet.

Según informa el Daily Telegraph las autoridades británicas que regulan la publicidad prohibieron los avisos por considerar que podrían resultar ofensivos.

En casos como éste, el efecto de la prohibición apalanca la viralidad de la campaña.

Aunque no puedan ser publicados nuevamente en ningún medio gráfico, se pueden ver en el sitio de la marca de helados Antonio Federici y en muchísimas notas en internet que comentan sobre las imágenes prohibidas, contribuyendo a su difusión.

En este contexto, ¿tiene sentido prohibir los anuncios? ¿No es una medida que produce el efecto contrario? ¿No es justamente lo que estaban buscando los anunciantes desde el primer momento?

Supongo que es un dilema difícil de resolver para los entes de regulación.

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Archivado bajo Anuncios, Campañas, Comunicación, Creatividad, Gráfica, Marca, Marketing, Posicionamiento, Publicidad

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