Obediencia Debida

Situación 1

Sos un médico y se acerca tu colega, dueño de la clínica y te pide: “tenemos que mejorar el repago del equipo nuevo, por favor, cada tres pacientes que atiendas, indicale a uno que se haga este estudio. Total lo paga la obra social, así que no lo perjudicás en nada.”

Situación 2

Trabajás en un supermercado y te piden que pongas en las góndolas un precio a los productos diferente al del código que se lee en la caja, “total son unos centavos y no se van a dar cuenta los clientes. De última, si alguno reclama, se lo devolvemos.”

En la columna del sábado pasado conversamos sobre la importancia de pensar las empresas como una mesa de cuatro patas: los empleados, los clientes, los dueños y el entorno que las rodea, y también dijimos que el objetivo de una empresa debería ser crear valor para todos los que se relacionan con ella y no solamente generar dinero para sus dueños.

Cada vez son más los empresarios que entienden claramente esa forma de hacer negocios y la aplican en sus empresas, pero sabemos que hay otros a los que todavía les cuesta verlo de esa manera.

¿Y qué hacemos con esos empresarios que todavía no lo entienden y nos ponen frente a situaciones como las que presenté al principio de la columna?

Lo que voy a decir ahora te va a producir una sensación extraña, por un lado te va a gustar pero a la vez te va a molestar. Te va a generar un dilema.
¿Sabés quién tiene el poder para mejorar las empresas y la forma en que hacemos negocios?

Vos

¿Sabés cómo hacerlo?

Diciendo que no.

Nadie te puede obligar a hacer algo que vaya en contra de tus valores.

A medida que escuchás esto se disparan tus mecanismos de defensa y te empiezan a aparecer un montón de argumentos para desacreditar lo que estoy diciendo.

– “Pero si no hago lo que me piden, me echan”

– “Es muy fácil para este tipo decirlo por la radio. Que me explique cómo hago para mantener a mi familia.”

– “Este flaco es un teórico y tiene menos calle que Venecia, jamás tuvo un jefe!”
Dejalo salir todo, descargalo, pero dentro de un rato, más tranquilo, volvé a pensarlo.
Mientras seguís pensando, te cuento que todo lo que te molesta de lo que ves a tu alrededor, difícilmente lo hayan hecho los dueños de las empresas de manera directa. Lo hizo alguien como vos o como yo, a quién  delegaron la tarea y lamentablemente no dijo que no, a pesar de que iba en contra de sus valores, a pesar de saber que estaba perjudicando a clientes, empleados o al resto de la sociedad.
¿Y cómo llegamos a esto? A lo largo de muchos años, hemos internalizado la idea de que tenemos que obedecer ciegamente las órdenes de nuestros jefes sin importar si están de acuerdo o no con nuestros valores.
Pero hoy te digo otra cosa. Te invito a pensar de una manera más libre.

Nadie puede obligarte a hacer algo que vaya en contra de tus valores.

Entender esta sencilla idea nos da una potencia ilimitada para convertir el mundo de los negocios en un mundo más humano.
Es una gran responsabilidad que tal vez no puedas empezar a aplicar hoy mismo,  pero si estás de acuerdo en que ésta es la forma, igualmente podemos empezar a producir el cambio para el futuro, de una manera simple: Recordándoles  a nuestros hijos y a nuestros alumnos esta idea que estamos desarrollando…

Podemos elegir. Siempre.

En conclusión:

Si sos un empresario, pediles a tus empleados que actúen de manera ética (esto no solamente quiere decir que no roben a tu empresa, quiere decir que no le roben a nadie) y mostralo con el ejemplo.

Si sos un empleado, hacé lo posible por sentirte orgulloso de tu trabajo y hacé hasta lo imposible para evitar hacer cosas que dañen a los demás y por lo tanto, a vos mismo.
A mí me sirve pensar que mientras recorro el camino, busco realizarme como persona, trato de acercarme un poco -al menos de vez en cuando- a la felicidad y no voy a lograr ese objetivo si hago cosas que vayan en contra de mis principios. Tratar de justificarlas diciendo que me las pidió o me las ordenó otra persona, podrá convencer durante un rato a mi cabeza, pero a la larga, entristece a mi corazón, que no acepta esas excusas.

Emitida en el programa “En Línea con Franco” por Radio Continental, el día 17 de octubre de 2009.
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1 comentario

Archivado bajo Columna, Etica, Liderazgo, Management, Opiniones

Una respuesta a “Obediencia Debida

  1. Lilian Hernandez

    Coincido en lo expresado:creo que es màs dificil hacer algo contra los principios de uno(cuando està bien consolidado),que obedecer una orden poco digna de los mismos.

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