La bola de cristal

Quedan pocos días para terminar el año.

En la mayoría de los negocios, a esta altura ya hemos previsto con un mínimo error cómo van a ser los resultados de cierre de este año. Las excepciones a la regla son las jugueterías y los comercios donde venden pirotecnia, que tienen una mayor incertidumbre por la alta proporción de ventas que se producen para esta época respecto a lo que venden durante todo el resto del año.

Es decir, en general, todos quienes hacemos negocios podríamos estimar -sin miedo a equivocarnos por mucho- los resultados en un futuro cercano, pero … ¿hasta dónde podríamos llevar esta estimación y que siga siendo confiable?

En las empresas más grandes, ya está planificado completamente todo el año próximo -con los resultados mes a mes- y con menor detalle los 3 años siguientes.

Esta práctica no es tan común en los emprendedores, los profesionales, los dueños de pymes. En muchos de estos casos se busca facturar “lo máximo posible” pero sin saber exactamente cuáles son los objetivos de ingresos y de gastos.

¿Y cómo se puede hacer para conocer los resultados del año que viene, sabiendo que hay tantas variables que pueden influir y que no sabemos cómo se van a mover?

No tenemos una bola de cristal. No contratamos videntes.

Los que hacemos marketing no sabemos lo que va a pasar el año que viene, pero nos ponemos un objetivo y hacemos que se cumpla.

Es como una profecía autocumplida. No es que conocemos el futuro, sino que definimos lo que queremos que pase en el futuro para nuestro negocio y hacemos todas las acciones necesarias para alcanzarlo.

Y esto que comentamos para los negocios no es muy diferente de lo que hacemos para el resto de las actividades de todos los días.

Cuando empezaste a estudiar una carrera no conocías el futuro, pero sabías que con constancia, con estudio y mucho empeño podías conseguir ese título deseado. Había  muchas variables que podían afectarte, sin embargo, estabas planificando tu futuro a varios años vista.

Cuando entrás al boliche y encontrás a la chica o el chico que te gusta, apuntás todos los cañones hacia ese objetivo y no conocer el futuro no te detiene ni un poco para poner en práctica todas las estrategias a tu alcance. No sabés lo que va a pasar, pero sabés lo que te gustaría que pase.

Este año ya se nos va, aprovechemos esa extraña sensación de que el 1ro de enero se hace un gran borrón y cuenta nueva para planificar tus objetivos del año que viene.

No sabés lo que va a pasar el año que viene, pero ¿sabés lo que te gustaría que pase?

Ponelo en palabras, en números, en deseos y usá toda tu energía para hacer que eso suceda.

Acordate que no es porque las cosas son difíciles que no nos atrevemos, es porque no nos atrevemos que las cosas son difíciles.

Emitida en el programa “En Línea con Franco” por Radio Continental, el día 12 de diciembre de 2009.
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1 comentario

Archivado bajo Columna, Estrategia, Management, Marketing

Una respuesta a “La bola de cristal

  1. julian

    Grosso. Ya me pongo a pensar en 2o1o.

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