Esta semana me puse a investigar en internet sobre un tema que siempre me llamó la atención.
Desde hace muchos años existe la idea de que es posible influir en la voluntad de las personas sin que ellas se den cuenta.
En mi adolescencia –en los 80s- todos sabíamos que si te mostraban una imagen de menos de un milisegundo en la pantalla del cine, aunque no llegaras a verla con los ojos, tu cerebro la percibía y salías corriendo a comprar pochoclos o a tomar gaseosas.
Por la misma época surgieron varios cassettes de autoayuda que prometían que si los escuchabas mientras dormías – con un mensaje que no se llega a escuchar pero te impacta directamente en el cerebro- podías bajar de peso, dejar de fumar o mejorar tu rendimiento sexual.
Otro ejemplo muy bueno: cuando yo digo “soid se otif”, estoy generando ventas compulsivas de los discos de Fito, porque aunque no se entienda nada lo que estoy diciendo, la información se inscribe en el inconsciente al derecho y ordenada. Entonces aparece automáticamente la frase “Fito es dios” como una orden sobre tu voluntad.
A este efecto se lo denomina Publicidad Subliminal. Subliminal viene de sub-limine, que significa “por debajo del umbral” de percepción. Sigue leyendo →