Situación 1
Sos un médico y se acerca tu colega, dueño de la clínica y te pide: «tenemos que mejorar el repago del equipo nuevo, por favor, cada tres pacientes que atiendas, indicale a uno que se haga este estudio. Total lo paga la obra social, así que no lo perjudicás en nada.»
Situación 2
Trabajás en un supermercado y te piden que pongas en las góndolas un precio a los productos diferente al del código que se lee en la caja, «total son unos centavos y no se van a dar cuenta los clientes. De última, si alguno reclama, se lo devolvemos.»
En la columna del sábado pasado conversamos sobre la importancia de pensar las empresas como una mesa de cuatro patas: los empleados, los clientes, los dueños y el entorno que las rodea, y también dijimos que el objetivo de una empresa debería ser crear valor para todos los que se relacionan con ella y no solamente generar dinero para sus dueños.
Cada vez son más los empresarios que entienden claramente esa forma de hacer negocios y la aplican en sus empresas, pero sabemos que hay otros a los que todavía les cuesta verlo de esa manera.
¿Y qué hacemos con esos empresarios que todavía no lo entienden y nos ponen frente a situaciones como las que presenté al principio de la columna?
Lo que voy a decir ahora te va a producir una sensación extraña, por un lado te va a gustar pero a la vez te va a molestar. Te va a generar un dilema.
¿Sabés quién tiene el poder para mejorar las empresas y la forma en que hacemos negocios? Sigue leyendo →